La gran brecha que existe entre el municipio que tenemos y el municipio que queremos de seguro se alimenta de insatisfacciones, problemas, conflictos y un sinfín de dificultades que se refugian en muchas ocasiones en la falta de mayor accionar político, gubernamental y social. Pues la construcción de lugar mejor y más próspero, es responsabilidad de todos y de todas.
La nueva constitución refrendada por la mayoría de los cubanos otorga al municipio autonomía y personalidad jurídica propias a todos los efectos legales. Si bien es cierto que el territorio recibe las asignaciones que dispone el Gobierno de la República, en función del desarrollo económico y social de la localidad, se hace necesario y hasta urgente potenciar y gestionar cada vez más el sustento municipal a partir de ingresos propios.
El diseño y la implementación de verdaderas estrategias pensadas para el desarrollo local de cada municipio es el reto mayor al que estamos llamados en tiempos en los que se recrudece el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos a la isla, por tanto, no podemos sentarnos a esperar, pues de la provincia y el país no caerán las soluciones, como tampoco lloverán del cielo.
Ningún extraño conoce mejor que nosotros las potencialidades, las riquezas, las fortalezas, todo aquello que puede ser aprovechado en función de generar ganancias que impacten en el mejoramiento continuo de las condiciones de vida de la población. Nadie pensará para nosotros, con igual sentido de pertenencia, los proyectos de desarrollo local que convienen al lugar donde vivimos.
El secreto está en mirar hacia adentro y no hacia arriba, y descubrir los potenciales internos que nos permitan desenvolvernos en campos tan diversos como pueden ser por ejemplo, la alimentación, los materiales de la construcción, productos de la industria local, la energía, la fuerza de trabajo calificada, en fin, solo la capacidad, la creatividad y la voluntad pondrá “el techo” hasta dónde podemos llegar.
Nuevos desafíos nos involucran ahora, garantizar los compromisos del territorio con la economía nacional y dinamizar la economía local, aprovechando los potenciales productivos y de servicios del sector estatal y no estatal, así como las sinergias, puede regalarnos ricas experiencias y puede incluso marcar nuestro punto de partida camino al municipio que queremos. (Yaudel rodríguez Vento)